Cómo tener tu propia marca de móviles fabricados en China
“Si lo que la empresa quiere es elegir un modelo de nuestro catálogo
de genéricos y que le pongamos su logotipo -como hizo BQ en sus
inicios-, el pedido mínimo es de 20 unidades y el terminal más barato
que fabricamos cuesta 280 yuanes (38 euros)”. Quien habla es el
representante de un OEM -siglas de fabricante de equipamiento original,
en inglés- ubicado en la sureña ciudad Shenzhen, el corazón de las
manufacturas de electrónica de China. Con casi 200 empleados a su cargo,
reconoce que fabrica teléfonos móviles inteligentes para diferentes
marcas extranjeras, aunque se niega a dar nombres y pide que se
mantengan en el anonimato tanto su identidad como la de su empresa.
“Otra opción es que la marca extranjera haga su propio diseño, elija
las especificaciones, y nos envíe todo para que fabriquemos su modelo
-que es lo que hacen actualmente compañías como BQ o Wiko-. El pedido
mínimo es de mil unidades, sale un poco más caro, pero es la mejor
opción para diferenciarse en el mercado”, apunta. Le pedimos que nos
haga un presupuesto para un smartphone de gama media: una
pantalla FHD de 5,5 pulgadas, procesador Mediatek Helio P10, 3 GB de
RAM, cámara Sony de 12 megapíxeles, lector de huellas dactilares, y
cuerpo metálico. “Con 10.000 unidades podría dejarlo en unos 319 yuanes
(43 euros), a lo que habría que añadir algo más por las licencias”,
explica.
ampliar fotoLínea de ensamblaje final de ZTE en Shenzhen. Z. ALDAMA
La suya, reconoce, es una fábrica pequeña con tecnología estándar que
se ha especializado en producir aparatos para pequeñas empresas, sobre
todo de países en vías de desarrollo. “Trabajamos con diferentes
proveedores de componentes, pero no accedemos a la gama alta”, cuenta.
No obstante, teniendo en cuenta el precio que ofrece y el hecho de que
muchas empresas como la suya se publicitan en plataformas como Alibaba,
cuesta entender la razón que ha llevado a la extremeña Zetta a comprar -presuntamente- terminales de Xiaomi para camuflarlos de forma burda con su marca.
Sin duda, las similitudes de dos de sus modelos con el RedMi -al que la española llama Conquistador 4.7- y el RedMi Note 2 -rebautizado Conquistador 5.5 Plus-
saltan a la vista, y el responsable de la OEM parece convencido de que
son la misma cosa después de ver las fotografías de Zetta en su página de Facebook.
“Teniendo en cuenta que cada unidad les va a salir mucho más cara, la
única razón que veo para hacer algo así es la pura vagancia. Para no
tener que preocuparse de la producción y confiar en el aparato”,
sentencia. “Si se confirma que son culpables de lo que se les acusa,
podrían haber cometido una ilegalidad”.
Preguntadas por EL PAÍS, fuentes de Xiaomi reconocen que desconocían
el caso hasta hoy, pero prefieren no hacer comentarios al respecto.
Según diferentes informaciones, Zetta habría vendido unas 1.200 unidades
desde su creación, una nimiedad si se compara con las cifras de Xiaomi,
que el año pasado colocó más de 70 millones de móviles. Eso sí, ninguno
aterrizó en nuestro país de forma oficial, porque la marca china
todavía no ha desembarcado en Europa y sus terminales solo se pueden
adquirir por canales alternativos como la plataforma Aliexpress o
tiendas especializadas como Gearbest.
En cualquier caso, la polémica sirve para arrojar algo de luz sobre la
red manufacturera de China, el país que fabrica la gran mayoría de los smartphones que se comercializan en el mundo. Incluso aquellos de marcas que en diferentes países se vanaglorian de hacer patria.
El represente de una empresa china fabricante de
móviles reconoce que fabrica teléfonos inteligentes para diferentes
marcas extranjeras
“El mercado mundial en este sector está muy saturado, razón por la
que esperamos un período de consolidación en el que algunas marcas y
fabricantes desaparecerán, mientras que el resto necesitará mejorar
notablemente su calidad para sobrevivir”, comenta Katrina Li,
responsable para el mercado internacional de OPPO,
actualmente el quinto mayor fabricante del mundo. En sus gigantescas
instalaciones de Dongguan, a poco menos de una hora de viaje desde
Shenzhen, unos 6.000 trabajadores dan forma a los modelos que llevan su
logotipo. Y también a los de otras marcas, como los de OnePlus, cuyos terminales también fabrica OPPO.
“Quienes consideran que el made in China es sinónimo de mala
calidad obvian el hecho de que la mayoría de sus productos electrónicos
están fabricados y diseñados aquí, porque muchas empresas se limitan a
decidir cómo quieren que sean sus carcasas y dejan que las tripas
las solucionen sus contrapartes chinos. Ellos únicamente se dedican al
marketing y la distribución”, comenta Jia Sunlei, profesor de Economía
Aplicada en la Universidad de Jiaotong. No en vano, incluso el iPhone se
produce en China. Concretamente, en las instalaciones de la taiwanesa
Foxconn, un gigante tecnológico que emplea a un millón de trabajadores
chinos y que también se encarga de fabricar los Xiaomi que Zetta trató
de esconder bajo diferentes pegatinas que fueron descubiertas por los
usuarios de Forocoches.
“Las fábricas chinas cuentan con tecnología más avanzada que
Occidente, y con mano de obra en cantidad suficiente como para producir
los millones de unidades que requieren las grandes multinacionales.
Además, toda la industria subsidiaria se ha establecido a su alrededor”.
Eso es lo que, en opinión de Gabriel Eizaguirre, director general de
Plásticos Zarauz, hace inviable fabricar un aparato de las
características de un teléfono móvil en Europa. “Cuando nosotros
tratamos de regresar a Euskadi después de haber producido sillas de
coche para bebé en Ningbo -al este de China-, descubrimos que no era
posible. La destrucción del tejido industrial español, sobre todo el de
la industria auxiliar, es un proceso irreversible que va a tener
consecuencias pésimas para el desarrollo futuro del país, porque las
infraestructuras desaparecen y la gente olvida cómo se hacen las cosas”,
añade Eizaguirre, que comercializa Babyauto.
Comprar a los fabricantes chinos un smartphone
de gama media, si se adquieren 10.000 unidades, sale por unos 319
yuanes (43 euros), a lo que habría que añadir el coste de las licencias
En ZTE, otra de las grandes empresas de equipamiento de
telecomunicaciones que también fabrica teléfonos móviles para diferentes
marcas, son de la misma opinión. “El desarrollo de China comenzó con la
apertura del país y con la transferencia tecnológica que se logró tras
la llegada de las empresas extranjeras. Pero ahora estamos en una nueva
fase en la que el país ya no copia sino que crea e innova. A ese
respecto, consideramos que el próximo despliegue de las redes 5G va a
ser una gran oportunidad para las empresas chinas”, apunta Zeng
Xuezhong, vicepresidente de la división de móviles de ZTE.
“Sería muy irónico que ahora fuesen las compañías españolas las que
comenzasen a copiar a las chinas como éstas hicieron en sus inicios”,
comenta un empresario español del sector de automoción afincado en
Shanghái que prefiere no dar su nombre. “Afortunadamente, creo que lo de
Zetta es un caso aislado que demuestra cómo la picaresca ha sabido
actualizarse al siglo XXI y cómo la producción nacional supondría un
gran tirón comercial aunque sea una entelequia”.